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conciencia en el uso de las tecnologías

Cuando la pedagogía Waldorf tocó mi puerta, el tema; “la influencia negativa de la televisión”, hizo en mí un sentido fuertísimo de conexión y empatía.

Mi historia para ir a la par de esta idea viene desde la manera en que mi padre a pesar de tener un estilo de crianza muy  alejado del mío, nunca me dejo ver T.V. – así transcurrió mi infancia sin tener la influencia constante de este medio electrónico y ahora le agradezco. Pero vamos a dialogar más detalles de este tema que escandaliza en plena “era tecnológica” y aun más a la comunidad de madres y padres educando en casa.

 

En la teoría del método Waldorf hemos profundizado sobre la importancia que tiene la imitación y

la voluntad que se despliega en las niñas y niños, sobre todo durante el primer septenio de su vida. Por medio del juego y del tacto los infantes logran fundirse en el mundo que los rodea; tal es así que un niño o niña no pueden utilizar todos sus sentidos al servicio de su aprendizaje por medio de un medio u aparato tecnológico ya que pierden la capacidad de interactuar, palpar, dimensionar tamaños, texturas, olores, sabores; en cualquiera de sus acciones. Les restamos actuar, y un ser
 privado de la maravilla de hacer y deshacer no puede producir experiencias que le permitan desarrollar el aprendizaje en relación a su entorno real.

 

A esto le sumamos que los mantiene en un estado de inmovilización muscular pudiendo frenar el desarrollo sano de sus huesos; debilitar sus ganas de correr, brincar, bailar, nadar, jugar y favoreciendo a la obesidad, esto como algo muy notorio desde lo físico pero también emocionalmente podemos ver las consecuencias de esta exposición, con cifras de ansiedad, depresión, aburrimiento, violencia, niveles bajos de manejo a la frustración, entre otros que ya han sido analizados por profesionales en pedagogía, nutrición, psicología y sociología.

 

Ningún estudio apoya la introducción de las tecnologías en la primera infancia. Se dice esto en diversas fuentes; como los niños y niñas pueden ser adictos al estar en esta exposición, debido a que se vuelve un círculo de recompensa en el cuerpo con la segregación de la hormona de dopamina, de la fascinación que encuentran los niños con los estímulos. Evitémoslo promoviendo el derecho del juego en los niños y niñas, para no acortar los elementos imaginativos y creativos. ¡Es su derecho! por ello también la UNICEF tiene una iniciativa para defender el derecho del niño a jugar. 

 

No es algo que se invente la pedagogía Waldorf, La Asociación Pediátrica Canadiense ha comunicado que antes de los dos años lo más recomendable es No USAR PATALLAS, de los 2 a los 5 años restringir su uso a menos de una hora al día; entonces creo que la familia como el entorno primario es el que debe dar la pauta para las buenas prácticas en la incorporación del uso de las tecnologías y por supuesto que el entorno social debería de saberlo; para evitarnos el stress de ver en una zona de juegos infantil una pantalla o el uso de tablets.

 

Es nuestra responsabilidad de adultos y de sociedad poder dar alternativas excelentes de aprendizaje y de recreación; promover la convivencia real de niños con niñas, de niños con adultos- el regalo invaluable que podemos darles es reconocer el valor del cruce de miradas en la hora de la comida, el relacionarnos más en el desconecte del mundo para poder en su momento tener un sano y positivo contacto con la tecnología cuando corresponda. 

 

Prácticamente estos puntos no tienen gran discusión, es fácil decir desde aquí un NO a las pantallas, iPad o cosa que se le semeje. El dilema viene cuando estos medios logran vincular con la necesidad de incorporar estímulos que parecieran tener una pronta recepción de conceptos y con ello dar un gran respiro para nosotros los padres que vivimos los estragos de una sociedad que no nos permite ir con la pausa armónica de escucha y atención plena en nosotros mismos y también hacia nuestros hijos e hijas.

Por ello necesitamos que un video les diga los colores, animales, letras y palabras que en la comunicación directa podríamos ofrecerles a los infantes de una manera vivencial. Nos interesa que los pequeños y pequeñas puedan tener herramientas que los impulsen a ser unas esponjas súper absorbentes de un mundo adulto y de este modo no nos desesperen tanto los terribles dos, tres, cuatro, cinco; justificando que en ocasiones los dejamos ver los programas que les motiven a los buenos modales y valores de la sociedad.

 

El sentido como siempre ante cualquier punto de vista que genere una persona ajena a nuestro núcleo y dinámica familiar se debe cuestionar y no tomarse como fuente de la eterna verdad, sin embargo, tener información que provea de salud a nuestros niños es un acto de amor, por ello exponer a un infante al uso de las tecnologías debemos saber que no les brindamos atención sostenida, que es la manera o respuesta que se tiene hacia una misma actividad y como el sistema nervioso lo recibe y capta por un periodo de tiempo prolongado, un ejemplo de esto sería el uso del programa de “Bebe poliglota” y otros tantos que hay, es una  fascinación tener la atención en edades menores a los 5 años , y justo se habla muy frecuente de la crisis educativa y también se ha comprobado que parte del problema es una crisis de atención.

 

Pero los invito a detener un poco el avión y subirse a una carreta con el propósito no de ir en retroceso de lo que la modernidad nos ofrece, pero si con el fin de contemplar en el viaje el paisaje y saborear el momento de tener a nuestros hijos educándolos libres de un sistema que creemos nos debe mucho más y que lo estamos obligando a renovarse.

 

Los invito a no volcar todo nuestro impulso creador desde la desconfianza que genera el creer que los aislaremos del mundo real, de la era de la dimensión de cables que acortan distancias y hacen magia en plasmar lo mágico, terrible o sorprendente de la vida.

 

Yo también he aplicado el poner una película y repetirla porque analice su contenido pareciéndome

amistoso con mis ideales como madre, también he recurrido a poner esa misma película por partes o

el capítulo de Daniel tigre en momentos de trafico inagotable y de mi cabeza en explosión.

No satanicemos los recursos, pero hagamos uso de ellos desde una conciencia del verdadero aporte

y dimensión. Hoy soy una adulta que hace uso del recurso de la tecnología, que también siente la

ambivalencia de sufrirla y amarla pero un niño menor de 8 años carece de filtros y no son capaces de

lidiar con lo que nosotros hacemos.

 

Regalemos momentos de juego libre, de juego espontaneo y placentero, para que esta raíz de frutos

de imaginación, creatividad y deseo de disfrutar la vida, de maravillarse, estar en el presente para volar

en el futuro.                                                                                                                                                   

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¡no soy la maestra de mis hijos!

Somos resultado de evoluciones y con eso me gustaría abrirme vulnerable. No creo ser la única madre que se pregunta en esos días desastrosos en donde no ves la hora que finalice el día, en si llevarlos a la escuela no haría más sencillo sobrevivir el Homeschooling o Unschooling ó mejor dicho la Crianza de nuestros hijos.

 

Es muy caótico tener tanto bombardeo de absolutamente todo “Hacer”. Muchas formas y caminos de elección para una aparente misma meta. Cuando decidí hacer homeschooling no estaba 100 porciento segura y ahora que estoy dentro de esta dinámica, con unos años de llevarla a cabo me sacuden nuevas interrogantes. La principal es … ¿estaré haciendo lo correcto?

 

Veo con mucha tristeza que como madres y padres que hemos elegido este camino es muy fácil ser señalados como aquellos que se salen del sistema, los hippies, los antisociales, los cristianos y tengo por ahí mas etiquetas para este andar. Yo no sé ustedes, pero yo siento una piedra super pesada de observación y juicio por demostrar a mi entorno cercano que esto no me quiebra.

 

Pero cha cha cha chaaan; Si me rompo, ser mamá me rompe muchas veces y no tiene que ver con hacer escuela en casa; me caigo muchas veces y segura estoy que mis hijos están aprendiendo de esta realidad, pero ellos desde una observación amorosa y poderosa.  Deseo que dejen de verlos como víctimas de malas decisiones de estos padres seudotodo lo que nos señalan.  

 

A veces me doy treguas y fluyo en armonía, pero no podemos ser ciegos ante lo que hay en nuestro ambiente. Aunque pongamos esa barrera de -no me importa- lo que se espera en todos niveles por nosotros es alto. Tanto que como madres y padres no nos damos cuenta de esa energía medio invisible al núcleo familiar, y los hay desde madres con trajes de maestra la mitad del día o los radicales que ni si quiera se asumen como guías para sus hijos.  

 

Aquí ya un poco en calor es que entra mis dudas, no solo me gusta compartir lo divino que me hacen las sonrisas de mis hijos y mis dinámicas cuando me salen orgullosamente dignas de presentación a la UNICEF. Seamos siempre críticos de nuestro proceder con la primera infancia, siendo honesta me encantaría que las famosas tribus fueran muchas, reales y cercanas. Me encantaría hubiera menos información y mas contacto con nuestra propia historia; pláticas con las abuelas, con la generación de madres de hijos más grandes que los míos, menos deber saber, ¡porque uy que si nos presionamos!, aunque sea educación en casa.

 

Un acercamiento mas sincero de escucha empática con aquellas generaciones pasadas.

Educamos para el mañana con demasiado futuro siento yo. Educamos en casa con caras largas, con

sentirnos con el ego de decir -son mis hijos- sin embargo, recordemos que estos hijos nuestros

también son de la humanidad. Honremos que tenemos pequeños cerca. ¡Juguemos!

Pudiera ser…no sé qué opinen, qué la educación en casa en esta etapa evolutiva, nos grita “que no

es para todos”, y no porque no lo sea en sí; esto va mas por decirles que necesitamos de los demás,

confiemos en educar acompañados por personas que tengan nuestras mismas convicciones, para no

acabar dudando del ser humano y poniendo a la televisión o youtube el papel de un maestro.

 

Los maestros de nuestros hijos serán los que ellos elijan no les enseñemos autoritarismo más que

ególatra asumiéndonos como esas dos figuras sin darles la oportunidad de un aprendizaje realmente libre.

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